La muerte súbita de almendros es un nombre y una causa muy socorrida a la que recurrimos todos cuando desde la sociedad científica no existe un consenso, ni desde ningún ámbito del sector de la investigación se puede determinar un diagnóstico exacto, ni una causa clara avalada por unas analíticas. En este sentido y a consecuencia del gran impacto que está teniendo este año la muerte súbita de almendros jóvenes, desde CRISARA estamos colaborando con diferentes entidades públicas y privadas y centros de investigación como el IFAPA de Córdoba, donde se están analizando las posibles causas. Los árboles afectados, con independencia de otros factores, presentan síntomas comunes, amarilleo de la masa foliar y decaimiento progresivo hasta terminar secándose totalmente en la mayoría de los casos. En las diversas tomas de muestras para efectuar las analíticas pertinentes hemos procesado árboles completos y visualmente no hemos apreciado daños en el sistema radicular, los daños apreciables aparecen casi siempre en el cuello partiendo del punto de injerto y a veces de la altura de cruces.

DIAGNÓSTICO
En la mayoría de las ocasiones hemos observado que los síntomas o posible infección parte de heridas causadas por el injerto o en la zona basal producidas por el rozamiento del tronco con piedras cuando se trata de árboles muy vigorosos y precoces en pleno crecimiento que todavía no están suficientemente anclados radicularmente, con un gran vuelo de copa que ofrece demasiada vela al viento. Coincide, que al mismo tiempo, estos también han sufrido encharcamiento por estancamiento de agua en ese orificio basal abierto a consecuencia del movimiento del viento. En menor medida, también hemos podido observar síntomas similares cerca de las heridas de poda, coincidiendo principalmente con el punto de cruces del árbol.

En todos los casos, con independencia de cuál sea el punto de la posible infección, en la zona afectada observamos un punto de oscurecimiento en el cambium, que va avanzando hacia la parte aérea afectando posteriormente las ramas, avanza circularmente tendiendo a cerrar el anillo en el tronco y conforme avanza se va manifestando en la madera con un avance progresivo desde su punto de aparición en el cambium abriéndose hacia el xilema.

En raras ocasiones esta sintomatología está asociada con gomosis, tampoco afecta el patrón híbrido (GxF-677) ni a la raíz del mismo, por lo que según nuestro criterio la afección no estaría asociada en este caso a Phytophthora, causa que se descartaría tras la analítica, con la que también posiblemente podríamos descartar otros hongos de madera relacionados con la familia de Botryosphaeriaceae. Una vez descartadas estas dos especies de hongos, en muchas ocasiones desde CRISARA recomendamos a nuestros clientes esperar un año para que rebrote el portainjerto o patrón e injertar de nuevo, puesto que así de esta manera aprovechamos la potencia y la fuerza de una raíz sana bien anclada y desarrollada.

Según venimos observando esta sintomatología no es nada nuevo, pues en esta última década ha sido bastante común, aunque vista en la sucesión de años relativamente secos, tanto la evolución de los síntomas, como su propagación ha sido lenta, una etapa donde incluso hemos observado una evolución favorable con la recuperación total de muchos de los árboles afectados. Sin embargo, en este año lluvioso debido a sus condiciones excepcionalmente húmedas los síntomas han avanzado aceleradamente, causando un número de bajas importante en plantaciones jóvenes.Según lo observado, tenemos indicios que se trata de una infección causada por un hongo o bacteria, esta se produce en los meses de invierno puesto que manifiesta sus primeros síntomas nada más iniciarse la brotación, donde ya observamos dificultad en el alumbramiento de yemas, decaimiento en las brotaciones que presentan síntomas de debilidad, cloróticos y amarillentos.

Hemos podido determinar que esta afección presenta mayor incidencia en árboles de tercer, cuarto y quinto año de vida, presentándose también algunos casos en el año dos y sexto, siendo más acusado y frecuente en los árboles con más vigor y cuando más precoz y fuerte es su crecimiento, coincidiendo este vigor con los terrenos más fértiles y mejores tierras, donde hay un aumento exponencial de casos cuando, además, se ha enterrado demasiado el punto de injerto.

Trasladado el caso al panorama nacional e internacional, según informes de nuestras delegaciones técnicas y comerciales, existe la coincidencia de que en aquellas zonas donde no hay masificación, ni plantaciones viejas de almendros, los casos disminuyen de forma muy positiva pasando a ser nulos o poco significativos.

En cualquier caso desde CRISARA estamos muy preocupados por el enorme impacto económico que puede suponer la evolución de esta posible enfermedad o causa fisiológica, por eso estamos trabajando especialmente en este caso barajando diversas hipótesis. Además de estar colaborando con otras entidades y analizando muestras representativas de tierra, raíces, tallos y hojas de distintas variedades y de distintos puntos (tronco, ramas, etc.) también estamos trabajando en los siguientes escenarios:

SITUACIONES, OBSERVACIONES Y MEDIDAS DE CONTROL
1-Qué influencia puede tener los cortes de poda en época de formación de los árboles, como tratarlos y en que época es mejor para hacer la poda en árboles jóvenes.
2- Cómo afectan los procesos, estrés sufrido por sobrecarga de cosecha, rotura de raíces plagas, etc., como evitar la entrada precoz en producción sin tener un desarrollo radicular suficientemente equilibrado.
3-La probabilidad de que se trate de hongos de madera y su relación con la cercanía de plantaciones viejas y la trasmisión y propagación con la herramienta de poda.
4-La posible incompatibilidad acentuada por movimiento del viento con rotura o estrangulamiento de vasos circulantes de la savia vinculada a ese crecimiento precoz y un alto vigor de copa (cómo regular el crecimiento y el impacto del viento los primeros años, en el periodo de formación).
5-El encharcamiento de la zona del cuello causada por compactación y falta de drenaje (cómo gestionar el suelo).
Una vez que tengamos resultados de las analíticas, si con ellas podemos determinar de forma clara las causas, el siguiente paso será tomar las correspondientes medidas oportunas de aplicación. De momento desde CRISARA nos centraremos en el seguimiento de las medidas de control según las observaciones, trabajando en los distintos escenarios que hemos definido.