En diversas ocasiones hemos podido comprobar que un cultivo de almendro bien gestionado en ecológico puede igualar e incluso superar a un convencional en el mismo medio y similares condiciones, siendo el ecológico a medio y largo plazo más viable, sostenible y eficiente en todos los sentidos. La salud del suelo, condicionado principalmente por los niveles de materia orgánica juega un papel fundamental en el vigor y la salud de las plantas. Este año, extremadamente lluvioso y húmedo, hemos comprobado como atacaban mucho menos las enfermedades producidas por hongos en plantas bien fertilizadas y nutridas, frente aquellas que por el contrario presentaban desnutrición y carencias, con independencia de ser ecológicas o convencionales. Los resultados obtenidos por el Grupo Operativo “4 Retornos” así lo corroboran, un proyecto innovador de regeneración de suelos degradados donde participa CRISARA junto a grupos de investigación y otras empresas del sector. Este minucioso trabajo de dos años de investigación viene a corroborar, entre otros muchos aspectos, que la aplicación de materia orgánica mejora de la estructura del suelo, la vida microbiana y, en consecuencia, la salud, el vigor, la productividad y calidad del fruto. Los resultados finales de este trabajo determinan que los mejores resultados se han conseguido con nuestro producto FERCRISA BIOSUELO, un pellet ecológico, frente a la aplicación de otras materias orgánicas en forma de compost.

Además de una buena fertilización que garantice mantener unos niveles óptimos de materia orgánica existen otros factores que son complementarios y que tenemos que tener en cuenta a la hora de gestionar bien una plantación de almendro ecológico:
-Mejorar la estructura del suelo mediante trituración de restos de poda y gestionar adecuadamente el mismo con otras prácticas que faciliten su oxigenación y descompactación.
-Utilizar material vegetal que cumpla con los máximos estándares de calidad y garantía.
-Elegir un patrón o portainjerto resistente y adecuado a nuestro suelo.
-La mejora genética, utilizar el sistema de microinjerto y elegir una variedad resistente a los hongos y enfermedades presentes en nuestra zona.
-Realizar una correcta poda de formación y de producción.
-Garantizar la sanidad vegetal respetando la fauna auxiliar y el ecosistema (con tratamientos localizados, en el momento previo a la propagación de la plaga).