A día de hoy probablemente no quede ni un 15% de almendra en manos de los agricultores, son los comerciantes y distribuidores quienes tienen el poder; en lo que va de año, o sea en menos de un mes, la almendra ha subido 1,40€, este 20% de incremento se debe a que se están dosificando las ventas desde América y Europa se encuentra sin stock, es una situación delicada puesto que a este ritmo en poco la almendra llegara al consumidor sobre los 20€ el kg. lo que puede generar que este sustituya el producto. La introducción del consumo en Asia propulsada por EEUU hace que se disparen los números de la almendra de manera vertiginosa; aunque parezca un disparate lo que se está planteando, la realidad es que estamos creciendo un 6% anual, mientras la demanda crece un 12%.

No solamente estamos ante un producto que se ha puesto de moda, esto va más lejos, el hecho de que “The New Englan journal of Medicine” publicase el estudio de Premided donde se demuestra que el consumo de frutos secos puede llegar a reducir el colesterol en sangre y disminuye en un 30% el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, además de influir en la disminución de riesgo de padecer enfermedades neurodegenerativas, postula a la almendra como producto estrella y beneficioso para la salud.

Estas circunstancias de producto saludable, producto estrella en la alta repostería y cocina, le convierten en un producto base de la alimentación y el hecho de que culturalmente se consuma en todo el mundo segmentará mucho más la calidad y el producto en sí. En este sentido, empieza una nueva conquista de mercados, donde España con su almendra ecológica debe posicionarse en primer lugar, como calidad suprema para alimentación infantil, leche de almendra para celiacos, aceite de almendra para alta cocina y producto de alto nivel.

La alegría de los precios y la boyante situación que estamos viviendo no nos puede posicionar conformistas, no podemos permitir que con el producto de más calidad del mundo nos dejen en segunda división, porque tenemos que admitir que actualmente, las partidas de almendras españolas no están libres de almendras amargas, o tóxicas como les llaman en destino, prestándonos así al sabotaje de los americanos, circunstancia que a día de hoy posiciona la almendra americana en los mercados, incluso, por encima de nuestra marcona.

En cuanto al futuro, está claro que más del 90 % de las almendras que se partan dentro de 10 años serán de árboles que están aún sin plantar, y a la vista de los movimientos de los principales productores del mundo hay que ser optimistas, puesto que se están cerrando contratos a largo plazo, se van a gastar en publicidad este año 57 millones de dólares y su apuesta es clara por el mercado de calidad. Según los pronósticos, EEUU seguirá sin plantar lo previsto debido a la falta de agua, salinidad en el acuífero, causas que hacen que se les estime un 12% menos de cosecha para el año próximo.

Es el momento de apuntar alto, debemos postular ya nuestras almendras ecológicas como las mejores del mundo y erradicar cuanto antes la palabra tóxico, porque la batalla de la almendra está ganada pero la batalla de la calidad nos la ganarán.